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5 islas donde los animales mandan y los humanos son los invitados »

Hay islas donde el visitante no es el protagonista. Los gatos, los conejos o los lobos marinos llegaron primero, o terminaron multiplicándose hasta superar con creces a las personas, y ahora las reglas las ponen ellos.

A cambio de la experiencia, al viajero le toca algo sencillo: respetar. No tocar, no llevarse nada y no dar de comer lo que no corresponde. Estas cinco islas demuestran que un viaje puede girar alrededor de los animales, siempre que se haga con cuidado.

1. Aoshima, Japón

Es la más famosa de las once «islas de los gatos» del país, en la prefectura de Ehime. Según National Geographic, viven allí unos 80 gatos y solo tres residentes permanentes. Los pescadores los introdujeron para controlar las ratas, y al irse la gente, los felinos se multiplicaron.

Se llega en ferry desde Nagahama, y conviene saber que no es una isla preparada para el turismo: faltan tiendas, bares y hospitales, así que hay que ir con agua y comida, y sin forzar a los gatos a acercarse.

2. Okunoshima, Japón

Conocida como la isla de los conejos, está en la prefectura de Hiroshima y se alcanza en un ferry de unos 15 minutos desde el puerto de Tadanoumi, con salidas cada 30 a 45 minutos.

Cientos de conejos se acercan a los visitantes sin timidez. Los residentes piden dar solo el alimento para conejos que se vende en la isla, no comida humana, y nunca llevarse un animal. La isla guarda además un museo sobre su pasado como fábrica de gas venenoso.

3. Isla Rottnest, Australia

A unos 19 kilómetros de la costa de Perth, es una reserva sin coches que se recorre en bicicleta o en autobús. Allí viven más de 10,000 quokkas, pequeños marsupiales.

El nombre de la isla, «nido de ratas», viene de un explorador holandés que los confundió con roedores gigantes. Está prohibido tocarlos y darles comida, y el ferry desde Fremantle tarda unos 30 minutos.

4. Islas Ballestas, Perú

Desde Paracas, una lancha de unas dos horas recorre este archipiélago protegido, donde centenares de lobos marinos descansan sobre las rocas junto a pingüinos de Humboldt y aves guaneras.

No se permite desembarcar, para no molestar a los animales, y es la tierra de ellos en el sentido más literal. La mejor época suele ser de enero a marzo, cuando hay menos viento y oleaje, y además es la temporada de cría de los lobos marinos.

5. Big Major Cay, Bahamas

En este cayo de las Exumas, sin habitantes humanos, viven unos 20 cerdos y sus lechones que se acercan nadando a las embarcaciones de los turistas.

Se llega en excursiones en lancha por el archipiélago. Conviene seguir las indicaciones de los operadores y no darles comida humana.

Yuniet Blanco Salas

Yuniet Blanco Salas

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